Bye bye, neocon!
(desde el otro lado)
No es tan exagerado como lo pintan, pero puede tener consecuencias casi peores a medio plazo.
Han sido ocho años duros.
No sé si por ahí se comparte mi opinión, pero yo tengo la sensación interna de que el mundo cambió el 11 S. Igual es que coincidió con estar yo ya en una edad de concienciación social y política real, pero recuerdo su impacto, y cómo era antes, desde mi entonces simple perspectiva. El mundo era un lugar más o menos feliz. Aunque mis mayores me lo discutirán, creo que en los noventa se dieron más cambios en españa que en los ochenta, me explico; mientras que en los ochenta españa corría hacia la modernización con modernizaciones estructurales, sociales, tecnológicas, en los noventa los cambios fueron de conducta y adaptación al ritmo internacional a nivel de consumo como un país dentro de los que estaban arriba del ascensor de la globalización. Y eso fue lo que se persiguió, y ha generado los cambios abismales a todos los niveles en estos 20 años. Los noventa fueron, en Occidente, y tras la caída del muro, la culminación del sueño post- segunda guerra mundial, el verdadero triunfo del liberlalismo económico y la rancia pero efectiva democracia norteamericana, contagiando a una europa que intentaba adaptarse más a un ritmo interno que al gran externo. Había dinero, había cosas en que gastarlo, los conflictos nos quedaban lejos (irak, valcanes...), y la sociedad de la información dejaba cada vez más claro que el futuro estaba aquí.
Pero algo falló, y provocó una guerra.
Y el órden del mundo ha cambiado. Los países se enfrentan, y esta última crísis casi fatal en Estados Unidos no es más que el reflejo interno de una crísis grave en materia de política exterior (re-polariación del mundo, guerra del terror, desplantes a la ONU, guerras ilegales...) que muchos ya ven como inevitable para un imperio en decadencia. Hay otros poderes que vienen, políticamente hablando, como china o India, con los libros de historia bajo el brazo, demostrando que esta cultura puede estar pasando su peak, y después todo se suele desmoronar. Los 8 años de Bush no sólo han afectado gravemente la política interna del país, como ahora se ve, sino la idea que tenemos del mundo, y lo que esperamos de él. Si en los 90 había esperanza por una especie de aldea global que acabaría formándose (aunque nunca nadie supo muy bien cómo), ahora hay una especie de "ellos y nosotros", malos y buenos. Y ahora todo el sistema capitalista tiembla, Europa empieza a ver cada vez más claro que ya vale de agradecimientos por el plan Marshall, y aquí paz y después dios sabe. Me da la sensación de que en Europa hay tanto exceso de peso histórico y raíces culturales/sociales/económicas (siglos de lastre cultural, para entendernos) y tantos puntos de vista internos que, con la crísis, el sueño de una Europa Unida se irá más o menos a la mierda. Acabaremos siendo esos paisajos pequeños en Europa que tienen muchos museos.
Que los neocons vayan a desaparecer paulatinamente no arreglará el daño hecho.
Seguramente exagero, el contexto globalizado de hoy y la conciencia social y ética harán el golpe más suave, pero da la sensación de que estamos en un cierre de ciclo. Si lo pienso, no creo que esto sea lo que la generación de mis padres soñó que sería la primera década del siglo XXI.
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Whatever, soy un brasas. Y como me gustan los tipos brasas, de vez en cuando me veo el programa del Punset. Nuestro querido Eduard es una mezcla entre tipo genial, ventrílocuo payasete y personaje bizarro televisivo. Este episodio es genial, sobre todo el espacio "homo's y mujeres". Afirmo de corazón que quiero conocer al guionista de ese espacio, o más bien al "ideador", al que se le ocurrió meter eso, rodado de esa forma, en un programa de Punset, en el que nuestro pequeño amigo entrevista a un tipo con teorías un poco totalitarias sobre la importancia de la comida en la evolución sociocultural humana (un freak) de rollo medio serio en Boston (aunque el doblaje también tiene su aquel creativo), mundo medio científico trascendental-pedantillo. Y alguien dió con ello, alguien que pensó que lo mejor que podría hacer para que el programa Redes 2.0 sea molón era meter las escenitas de la pareja en el campo. Pero lo mejor es lo de después, homo's y mujeres. Es un bizarrismo increíble, de tal contraste con otros puntos (bizarros o no) del programa que uno se da cuenta de que la dos practica una serie de televisión fusión, o algo así.
All depends on your timing...
Abrazo
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