Por fin he conseguido abrir el blog.
Como ya es domingo, digamos que hace una semana que llegué a este cóctel de realidades que llamaron Nueva York, y ha sido una semana dura. Vino mi padre conmigo, se ha ido esta mañana. Realmente no he hecho mucho más que dejar todo preparado aquí (cuenta bancaria, número de teléfono, consulado, médico... gracias pap!), además de buscar casa.
Y por fin estoy en casa. Es curioso cómo en castellano tenemos la misma palabra para house y home. En este caso usaría la primera, con afán de que el tiempo traiga la segunda. Hoy es mi primera noche aquí, la noche de un día muy largo. Ya describiré el sitio otro día, sólo decir que es un loft muy muy molón en la calle 2 con la avenida A (2nd st and Ave. A), esto es, en el límite del East Village con el Lower East Side. Esta ciudad es un universo de microciudades, y del poco conocimiento que tengo de todas ellas, he concluido que esta es la que más me encaja. Tengo metro a 3 manzanas, un parque a 5 y 10.000 universos paralelos en cada metro cuadrado. El edificio donde vivo aloja dos estudios de grabación: el de arriba, aunque ha cambiado de dueño y orientación, fue usado en su momento tanto por gente cool (The Smiths) como por gente que lo fue (los Stones), aunque imagino que sus paredes exudan AOR. En el de abajo grabaron los Strokes su primer disco, y después casi todas las bandas de la escena neoyorkina de lo que va de siglo. Es curioso sentirse fuera del tiempo y vivir en un mercado de tendencias.
Ayer me invitaron a una fiesta en la playa. Realmente era una rave, nunca en mi vida había ido a una rave. El lugar exacto se escapa de mi sentido de la orientación (también se le escapaba al taxista que nos llevó), pero estaba cerca de un pueblo llamado Wantagh, en Long Island, a hora y media en tren de la city. Me invitó la chica cuyo cuarto he ocupado, y fue una experiencia increíble. Conocí a mucha gente, y disfruté de un evento (porque era un evento) donde nada daba la sensación de sobrar. Todo el mundo hacía algo interesante en su día a día, y todos interactuaban con todos. Es increíble estar sentado al lado de una hoguera con un montón de gente y saber que todos están deseando comunicarse contigo, y que tú te comuniques con ellos. Y hablo de comunicación. El Atlántico transmitía una energía sobrecogedora, y la luna iluminaba más de lo que había visto en años.
Por tanto, voy a dejar una referencia musical, Beach Party Tonight, de Yo la Tengo, que fue la canción que necesité escuchar cuando me di cuenta de que ya había amanecido
Dormí un par de horas, y me he pasado el día de arriba a abajo. En un momento dado me he encontrado en un mercadillo donde he comprado una bici por 40 dólares, y para celebrarlo me he dado una super pedalada por brooklyn. He decidido que voy a hacer bici cada día. Luego ha sido el caos, porque aún no tengo llaves del loft y no había nadie, y como mi batería había muerto hacía rato (no hay enchufes en la playa, gracias a dios) he tenido que acabar subiendo (en bici, claro) a la tienda apple en la quinta con central park para recargarlo un poco. Todas mis cosas estaban aquí. Ahora estoy tranquilo, he cenado una ensalada riquísima, un montón de sandía y he terminado de ver Ciudad de Dios. Voy a dormir 15 horas seguidas.
Como no empiezo las clases hasta el lunes 29 (de hecho, tengo la presentación el viernes 26) esta semana la dedicaré a dejar preparados los pequeños detalles, y también a empezar a montar mi pequeño universo sónico. Tengo que comprar equipo, aunque lo divertido vendrá cuando me den en la escuela el Macbook pro cargadito de software que me corresponde! No puedo esperar para empezar a hacer música.
Nada más, la falta de sueño siempre me lleva a un estado como gravitacional, ahora tengo que descansar.
Las cosas no podrían haber ido mejor.
Mañana más.
1 comment:
Hola!! Espero que todo te vaya genial en tu aventura neoyorquina! Estaré al tanto de tu blog y tratare de escribirte de vez en cuando. Mucha suerte crack!!! y nos vemos pronto.
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