
Había dejado escrito que hoy hablaría del loft donde resido, pero he decidido hablar del techo.
¿Por qué?
Porque he pasado un rato magnífico en mi rooftop, y porque tengo una muy buena anécdota que tiene que ver con rooftops, mal karma e incendios. Además, el rooftop ha creado el espíritu de Jarvis. ¿Cómo? Keep on reading...
Estaba yo recién duchado, contento por tener por fin mi habitación libre de material ajeno (no del todo, to be explained later) y calculando el mobiliario extra que necesito (me he dado cuenta de que tengo un huevo de chaquetas), a la par que frustrado por no ser capaz de conseguir sacar el dinero necesario para pagar la pasta del piso, citibank's fault), cuando mi roomate francesa (Chistelle) me ha invitado a compartir mesa y copa con ella y su amiga. Esta vez efectivamente me he unido, y hemos ido a un bar medio chulo en A ave (he pasado por un bar donde tuve, hace dos años, uno de los mejores desayunos de mi vida) donde había una camarera borde y tres tipos haciendo versiones muy chungas de éxitos de kiss FM versión pseudo indie. Tras la primera ronda, hemos decidido que lo que realmente molaba era ir a la liquor store, pillar vodka y subirnos al rooftop a mamarnos y tocar la guitarra. Y aunque no hicimos ninguna de las dos cosas (los que me conocen saben que no soy de mucho alcohol salvo en ocasiones especiales), acabamos teniendo una agradable conversación a la luz de las velas y la contaminación lumínica neoyorquina, de la que sacamos conclusiones tan dispares como a/Marilyn Manson (como se escriba) debería haber sido crítico de arte b/grizzly bear molan mucho c/ mola mucho que nuestra otra roomate sea colega de 3/4 partes de los músicos neoyorquinos, entre ellos los grizzly bear d/ cuando dos personas quieren comunicarse y tienen fondo común los resultados pueden ser muy chulos.
De todas formas, lo divertido ha sido lo que ha venido después. En el camino de vuelta desde el bar he encontrado un peluche bastante grande de un tigre. Hemos tardado más o menos segundo y medio en decidir que ese tigre iba a ser nuestra non-living mascota, así que al volver del rooftop hemos decidido darle personalidad. Su nombre es Jarvis, y tiene mucho gusto vistiendo. De hecho, todas sus prendas provienen de la colección que Aliza (la chica que me hoy ha abandonado mi cuarto) ha dejado en su (desde hoy mi) armario, y tiene muy buen gusto. Será nuestro guía espiritual y nuestra forma de no gastar ni un buck en psicoterapia. Realmente, nos ha quedado muy guapo.
La anécdota sobre rooftops es interesante. Antes de decidir quedame en este pintoresco loft, estuve a punto de dar el sí quiero a un tipo llamado Gerry que vivía en otro loft (bastante más comfortable racionalmente, todo hay que decirlo) un poco más al sur, en pleno Lower East Side (en Clinton St, de hecho, lo cual es muy cool si eres fan de
Leonard Cohen ).La cosa es que, a las pocas horas de ir a ver el lugar por segunda vez (para conocer a la otra roomate), Gerry me escribió para decirme que el rooftop (en este caso era privado, no de todo el edificio) y parte de la escalera había sufrido un incendio. Gerry era un hombre que superaba los cuarenta, y que estaba muy metido en el mundo de la espiritualidad oriental, y el buen karma. La noticia me hizo pensar que todo tiene su contrapeso, y que eso es lo único que hace que exista algo parecido la equilibrio. También pudo ser que el propio edificio necesitara borrar mis huellas, o que algún gracioso se coló allí para fumar algo. Nunca lo sabremos.
Por lo demás, o más bien siendo lo demás consecuencia de, las cosas se torcieron de tal forma que mañana tengo que hacer dos cosas: ir al banco a ver qué cojones pasa con mi recién estrenada debit card (mañana hablaré del tipo que me lleva las historias bancarias, un crack), y por otro lado hacer un pedido aceptablemente gordo a nuestros queridos amigos de ikea.
Por cierto, hoy compré un grabador portátil con micrófono estéreo incorporado (de hecho, tiene algo así como 4 canales independientes que se pueden combinar para hacer grabaciones de campo de 360 grados, seré capaz de explicarlo técnicamente después de desayunar con las instrucciones), así que hoy es el primer día de mi vida como hacedor de grabaciones de campo. Sííííí.....
También he comprobado que manhattan tiene una cuesta de sur a norte bastante sutil pero matadora si a uno le da por ir en bici. También que la gente que va en bici tarda menos en llegar a su destino que la gente que va en coche, pero más que los que van en metro, si es que tienen la suerte de que la parada les pille cerca. Los transportes en esta ciudad pueden ser muy divertidos.
Nada más, esta semana quiero descansar y disfrutar del concepto vacaciones, porque a partir del día 29 voy a tener que chapar como una perra. Aunque, o por lo menos eso dicen, sarna con gusto no pica.
Os dejo una foto de Jarvis, y como extra, una canción de un tipo gafudo que se llama igual que él (